Dormir a sangre fría
Francia, 4 de junio de 2026
Unos investigadores han revelado la existencia de un ritmo fisiológico «infralento» durante el sueño en los reptiles. El descubrimiento arroja luz sobre la evolución del sueño… y sus misterios.
Los reptiles duermen lentamente. Más concretamente, durante el sueño, numerosos parámetros fisiológicos experimentan variaciones conjuntas siguiendo un ritmo «infralento».
Para entender cómo el investigador Paul-Antoine Libourel y su equipo llegaron a esa conclusión, empecemos por lo que ya conocemos. Mientras duermen, los seres humanos alternan entre dos fases: el sueño paradójico y el sueño de ondas lentas. El primero se caracteriza por la aparición de ondas lentas en el electroencefalograma, mientras que el segundo recibe su nombre por su combinación de atonía muscular total, movimientos oculares rápidos y actividad cerebral similar a la de la vigilia. Todos pasamos por múltiples ciclos de entre 60 y 120 minutos, durante los cuales estas dos fases se suceden.
Homeotermia y sueño paradójico
Los seres humanos no son los únicos que experimentan dos fases del sueño, ya que comparten esta característica con todos los mamíferos terrestres y las aves. «La otra similitud entre estos seres vivos es que son homeotérmicos, es decir, mantienen su cuerpo a una temperatura constante», señala Anthony Herrel, biólogo del Museo Nacional de Historia Natural de Francia y coautor del estudio¹.
«¿Son estos dos componentes aleatorios o están correlacionados?», se pregunta Paul-Antoine Libourel, investigador del Centro de Investigación en Neurociencias de Lyon (CRNL) y, posteriormente, del centro CEFE de ecología funcional y evolutiva² en Montpellier (sur de Francia). Esto le llevó a estudiar el sueño de los reptiles, que son ectotérmicos, lo que significa que su temperatura corporal varía en función de la del entorno que les rodea.
Fuente citada:
Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS) - Francia
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