El Big Bang dentro de una estrella: cómo se forma una «gravastar»
Esta simulación de un agujero negro supermasivo muestra cómo distorsiona la región estrellada y captura la luz, creando la silueta de agujero negro.
Simulación Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA; imagen de fondo ESA/Gaia/DPAC
El colapso de una estrella al final de su ciclo de vida podría dar lugar no solo a un agujero negro, sino también a una estrella ultracompacta —lo que se conoce como «gravastar»—, que desde fuera se asemeja a un agujero negro. Esta es la conclusión a la que han llegado dos físicos teóricos de la Universidad Goethe. Han descubierto una solución a las ecuaciones de la Teoría de la Relatividad General de Einstein según la cual el colapso gravitacional de una estrella no tiene por qué acabar necesariamente en un agujero negro. Según sus cálculos, podría formarse un nuevo miniuniverso en el interior de la estrella que colapsa. El Big Bang invertiría las enormes fuerzas gravitacionales y daría lugar a un gravastar lleno de energía oscura.
Frankfurt, Alemania, 11 de junio de 2026
Escrito por: Dr. Markus Bernards, Goethe-Universität Frankfurt am Main
Las estrellas brillan porque los átomos se fusionan en su interior, liberando energía. Cuando una estrella muy masiva ha agotado su combustible nuclear, la presión de radiación ya no puede proporcionar una fuerza contraria suficiente a la gravedad. La estrella colapsa entonces bajo su propia masa hasta que solo queda un único punto: la singularidad.
Aunque la formación de un agujero negro parece plausible, los propios agujeros negros siguen planteando grandes retos para la ciencia. ¿Cómo pueden concentrarse diez mil millones de masas solares en un único punto minúsculo? ¿Cómo puede curvarse el espacio-tiempo infinitamente en ese punto, la singularidad? En esta etapa, las leyes de la física se desmoronan, lo que hace imposible predecir lo que ocurre. Además, los agujeros negros ocultan toda la información a la observación: todo, incluida la luz, desaparece irremediablemente más allá del horizonte de sucesos.
Simulación Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA; imagen de fondo ESA/Gaia/DPAC
Frankfurt, Alemania, 11 de junio de 2026
Escrito por: Dr. Markus Bernards, Goethe-Universität Frankfurt am Main
Las estrellas brillan porque los átomos se fusionan en su interior, liberando energía. Cuando una estrella muy masiva ha agotado su combustible nuclear, la presión de radiación ya no puede proporcionar una fuerza contraria suficiente a la gravedad. La estrella colapsa entonces bajo su propia masa hasta que solo queda un único punto: la singularidad.
Aunque la formación de un agujero negro parece plausible, los propios agujeros negros siguen planteando grandes retos para la ciencia. ¿Cómo pueden concentrarse diez mil millones de masas solares en un único punto minúsculo? ¿Cómo puede curvarse el espacio-tiempo infinitamente en ese punto, la singularidad? En esta etapa, las leyes de la física se desmoronan, lo que hace imposible predecir lo que ocurre. Además, los agujeros negros ocultan toda la información a la observación: todo, incluida la luz, desaparece irremediablemente más allá del horizonte de sucesos.
Leer el artículo completo en su versión original en:
Goethe-Universität Frankfurt am Main (Alemania)
Fuente citada por nosotros:
Research in Germany
Publicación original:
Daniel Jampolski, Luciano Rezzolla: Formation of gravastars. Physical Review D Letters (2026), https://doi.org/10.1103/c6lw-nx7k ; preprint archive: https://arxiv.org/abs/2509.15302
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