Investigadores del Caltech proponen una nueva teoría sobre el origen de la vida multicelular


Estados Unidos, 1 de junio de 2026

¿Cómo dio la vida el salto de las células individuales a los organismos multicelulares coordinados? ¿Y cómo es que las células genéticamente idénticas siguen logrando algo parecido cada vez que un embrión comienza a formarse?

En un nuevo artículo de opinión publicado en la revista Nature Biotechnology, Magdalena Zernicka-Goetz, catedrática Bren de Biología e Ingeniería Biológica, y su colaborador Qi Chen, de la Universidad de Utah, plantean una de las preguntas más antiguas de la biología desde una nueva perspectiva.

La autoorganización es el proceso mediante el cual las células individuales se agrupan espontáneamente para formar estructuras complejas, como órganos y tejidos. En el nuevo artículo de «Perspectiva», Zernicka-Goetz y Chen replantean la autoorganización no como un misterioso subproducto de la complejidad biológica, sino como algo más cercano a una inevitabilidad física. Una vez que las células crecen y comienzan a aglomerarse, empiezan a verse limitadas por la distancia que pueden recorrer el oxígeno y los nutrientes, y por qué células están en contacto con el entorno externo. Estas limitaciones empujan a los tejidos hacia un pequeño conjunto de soluciones arquitectónicas recurrentes: el vaciamiento (cavitación), el plegamiento y la ramificación. Estas estrategias simples, repetidas y superpuestas a lo largo del tiempo, pueden dar lugar a las elaboradas estructuras de los embriones, los órganos y los tejidos vivos.

También en el centro de la Perspectiva se encuentra una nueva idea que los autores denominan la hipótesis de la iniciación asimétrica. Las teorías clásicas han sugerido que la multicelularidad comenzó cuando las células permanecieron unidas tras la división o se agregaron en grupos cooperativos. Zernicka-Goetz y Chen proponen que un paso aún más temprano pudo haber sido un desequilibrio dentro de una sola célula: una distribución desigual de moléculas, orgánulos o tensión mecánica que creó el primer sesgo espacial en la función y el destino. Tales asimetrías, potencialmente desencadenadas por el hacinamiento, la compresión u otras fuerzas ambientales, podrían haber ayudado a sentar las bases para la polarización, la adhesión, la división del trabajo y, finalmente, la organización multicelular.

Leer el artículo completo en:
Caltech (California Institute of Technology) - Estados Unidos
https://www.caltech.edu/about/news/caltech-researchers-propose-a-new-origin-story-for-multicellular-life

Crédito foto:
https://www.pexels.com/es-es/@turek3024/

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